Fileteado Porteño hecho por mujeres

MUESTRA EN EL MUSEO DE ARTE POPULAR JOSE HERNANDEZ El filete porteño, un arte de hombres hecho por mujeres Quince artistas recrean la técnica que desarrollaron los inmigrantes italianos. Tienen entre 23 y 77 años y aplican el filete en pavas, paelleras o tapas de inodoros. El filete porteño también es cosa de mujeres. Entre pavas, guitarras, paelleras y hasta tapas de inodoros, las quince artistas plásticas que exponen sus trabajos en el Museo de Arte Popular José Hernández demuestran que el arte decorativo típico de la Ciudad de Buenos Aires puede tener un toque femenino. Venciendo la mirada prejuiciosa de "algunos hombres que nos discriminan", las alumnas del taller que dicta el maestro Ricardo Gómez —curador de la muestra y fileteador de carros de la primera hora— se internan en este arte popular. De origen netamente porteño, al filete lo desarrollaron los inmigrantes italianos a principios del siglo veinte. Primero, los soportes eran los carros. Después, los soportes de los filetes fueron los camiones y los colectivos. Pero ahora, estas artistas —de entre 23 y 77 años— llevaron las flores, guirnaldas y dragones alados de su creación a los objetos cotidianos. Los cuarenta y seis trabajos se podrán ver hasta el domingo 28, en Avenida Libertador 2373. "Nos convertimos en cirujas. Al objeto que vemos en la calle, le ponemos el ojo", dice Patricia de Luca Carro, una arquitecta de Villa Urquiza apasionada por encontrar filetes "en los balcones, los picaportes de las puertas antiguas y los frentes de las casas. Porque los porteños caminamos mirando para abajo, pero si levantáramos la mirada descubriríamos otro mundo", propone una de las alumnas más nuevas del taller. Nora Abalo, Beatriz Bordaisco y Dora Scardino, en cambio, están aprendiendo desde la primera hora. Hace cuatro años que se refugian en el filete "por placer y para no sentirme tan sola, es un lindo hobbie que llena las horas", dice Abalo, de 77 años, vecina del barrio de Belgrano. Esta ex empleada bancaria vivió en Tierra del Fuego y lleva registradas cientos de frases y dichos típicos de los filetes de tanto mirar camiones en las rutas patagónicas. "De ranas como vos tengo la sartén llena", "Miralo de arriba a abajo, lo gané con mi trabajo", "Si querés la carne fresca, atá la vaca a la sombra", son algunas de sus preferidas. Es que los textos también forman parte de la composición del fileteado, con todo un arsenal de frases acuñadas por la sabiduría popular, que constituyen su "voz", y que Jorge Luis Borges definió como los "costados sentenciosos", explican. Con 23 años, María Eugenia García es la gurrumina de la clase. Siguiendo los pasos de su mamá, María Rosa Ledesma se integró al taller porque le atrajeron "los colores alegres y el trabajo fino que requiere", dice esta estudiante de canto que todos los fines de semana vende mates fileteados con la cara de Carlos Gardel en las ferias de Caminito, en el barrio de La Boca, o Mataderos. "Siempre fui ama de casa —dice María Rosa—, pero un día me encontré pintando toda la noche. Ahora, el que cocina es mi marido". El "profe" Gómez le hace ho nor a la poesía del filete cuando dice que "las mujeres son como el ave Fénix porque revivieron el filete. Desde que ellas tomaron los pinceles... andá a cantarle a Gardel". Además de mostrar sus trabajos, el grupo está juntando firmas para "recuperar al filete como patrimonio cultural y fuente de trabajo", ya que en verdad, está prohibido desde 1975, mediante la Disposición 605 de la entonces Secretaría de Estado de Transporte y Obras Públicas que aducía "distracción de los conductores". Esta semana elevarán el petitorio a la Secretaría de Transporte. "No tenían conciencia que es un arte popular", coinciden estas porteñas de ley.

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